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El Limón y el Agua.

Resiliencia al Cambio Climático.

La Cuenca Hidrográfica del Segura es el territorio cuyas aguas drenan al río Segura, que discurre por el sureste de la península ibérica y desemboca en el mar Mediterráneo. En este territorio se cultivan 34.000 ha de limón (el 73% de la superficie nacional). De esa superficie, 25.000 ha corresponden a la Región de Murcia (el 73,5% de la superficie de limón de la Cuenca).  En la Cuenca del Segura las lluvias son escasas y la distribución de las precipitaciones es irregular

AILIMPO ha elaborado un informe donde analiza el uso del agua en la producción de limón en esta zona y destaca la resiliencia de esta actividad frente al cambio climático. En este informe se detallan las distintas fuentes de suministro de agua, su evolución histórica y previsiones de futuro. En paralelo, se describe la estrategia de optimización y uso eficiente del agua en el cultivo de limón a través del riego localizado, la modernización del regadío, y las innovaciones para la reducción del consumo de agua como el Riego deficitario controlado, el uso de herramientas de monitoreo de la humedad en el suelo, y la instalación de plásticos de acolchado en el suelo o cubiertas de las balsas de riego.

Según la FAO, es necesario acometer la mejora en la gestión de agua y en prácticas agrícolas para reducir los riesgos de la escasez de agua y mejorar los rendimientos de los cultivos.

El sector de limón ha realizado esfuerzos importantes en los últimos años para optimizar y reducir el consumo de agua. El aumento de la superficie con riego localizado en limón ha sido de un 268% en los últimos 30 años. Estos avances en riego y fertilización han conseguido aumentar la productividad del cultivo de limón en un 274%. Hoy se produce 1 Kg de limón empleando un 63% menos de agua que en 1988.

En definitiva, el sector del limón lleva años adaptándose a la falta de disponibilidad de recursos hídricos, contando con fuentes de agua alternativas a las procedentes de la lluvia (aguas residuales tratadas y agua desalada) así como implantando tecnologías para la reducción del consumo de agua y para evitar la evaporación.

Por lo tanto, estamos preparados para un escenario de disminución de las precipitaciones como consecuencia del cambio climático.

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