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17 de marzo de 2004

Se prepara la campaña exportadora de cítricos de Argentina


Hay frutos que ya están en condiciones fisiológicas para ser enviados a los principales mercados del este europeo. Una campaña que se presenta muy difícil.

A pesar del atraso que se observa en algunos campos de limones, referidos al desarrollo de la fruta a cosechar como consecuencia de la sequía que sufrió la región, existen en algunas zonas de la provincia frutos que ya cuentan con las condiciones fisiológicas adecuadas para poder ser exportados (en esta primera etapa), hacia los principales países del este europeo, siendo Rusia el destino por excelencia.

No obstante, cabe destacar que la presente será una campaña sumamente difícil por las condiciones de política exterior y las sanitarias y comerciales que les toca enfrentar a los productores y exportadores locales en esta primera etapa del año calendario. Históricamente, los limones cosechados durante marzo y abril tuvieron como destino a Rusia, país que absorbe los cítricos argentinos pagando buenos precios comparados con los que suele alcanzar el limón en Europa durante plena campaña exportadora (junio/julio). Este destino de ventas adquirió una gran importancia en el volumen global de los embarques locales (18% durante 2003).

A mediados de abril, sin embargo, comenzarán a prepararse los frutos que se destinarán a la Unión Europa, bloque comercial que hasta la fecha no tiene definida una política fitosanitaria de control a asumir con los frutos provenientes de la Argentina. Sin embargo, debemos aclarar que a pesar de que el sector citrícola argentino hizo bien los deberes, desde todos los puntos de vista (productivos, de calidad y fitosanitarios) aún Europa no asumió con seriedad los reclamos que estos hechos ameritan, ni tampoco tomó una decisión definitiva de las exigencias en los verdaderos controles sanitarios y de calidad en origen y en destino, durante la presente campaña que está pronto a iniciarse.

El sector privado y el oficial, como nunca antes había ocurrido, trabajan mancomunadamente y en forma coordinada y profesional ante la gravedad de las circunstancias, que por otra parte así lo requieren. No obstante, hoy lo que puedan hacer los funcionarios argentinos y el sector productivo local es muy poco comparado con las reales decisiones de peso que deberán asumir a fin de mes las autoridades sanitarias de Bruselas, ante el reclamo español.

El Senasa ya comenzó a monitorear a campo los lotes (Unidades Productoras) inscriptos para exportar cítricos a Europa y, si bien es cierto que recién se llevan revisadas un 20% de la superficie inscripta, las tareas desarrolladas por los inspectores del Senasa hacen predecir que las exigencias fitosanitarias (tolerancia cero en plagas cuarentenarias) en los lotes inscriptos serán muy estrictas cuando el destino sea cualquier país de la Unión Europea.

Excelencia
Como está planteado el juego, la citricultura argentina no tiene otra posibilidad que hacer bien las tareas que demande Bruselas, ya que sólo exportando calidad y sanidad los embarques podrán tener la continuidad necesaria como para exportar cítricos a Europa desde abril hasta septiembre. Caso contrario, ante el primer reclamo real de cualquier país europeo por aspectos fitosanitarios, será de esperar que en forma inmediata se paralicen las exportaciones hacia ese bloque, que tradicionalmente compró los mayores volúmenes de limones argentinos. Esto traerá aparejado graves problemas, no sólo económicos sino también sociales en la región, ya que esta actividad agroexportadora se caracteriza por absorber una gran cantidad de mano de obra, a lo largo de todas sus tareas de producción, cosecha y embalado. La responsabilidad y la seriedad en el trabajo que deberá asumir todo el sector, serán decisivas para que la actividad siga siendo creíble.

Bruselas decidirá
En tanto, sólo resta esperar las decisiones de Bruselas. En esta espera habrá que seguir trabajando no sólo por los hechos coyunturales sino por todos los problemas estructurales que padece la citricultura argentina, como alguna vez lo hicieron los primeros y visionarios productores locales que después de sufrir el duro revés con el «mal de las raicillas», y ver desvastadas sus plantaciones, decidieron volver al ataque y llevar a la citricultura local a los niveles de excelencia que hoy todos pueden disfrutar.
No será fácil convencer a los europeos ni mucho menos a los españoles, que en muchos aspectos los argentinos somos serios y en el citrícola también. Pero en las relaciones internacionales las palabras sobran y sólo los hechos serán los que marquen el rumbo de las exportaciones 2004 que, a poco tiempo de comenzar, mantienen a los productores con las expectativas propias de un nuevo desafío y con el convencimiento de que sí serán exitosas.