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7 de enero de 2004

El sector citrícola tucumano busca neutralizar la prohibición española a la fruta.


 

Nunca en los últimos años el sector citrícola tucumano vivió un momento de tanta incertidumbre como el actual. Acostumbrados a los éxitos y al reconocimiento internacional, hoy los citricultores de la provincia se ven obligados a replantear sus objetivos y a renovar sus esfuerzos para respaldar la calidad de la fruta que producen. La crisis que afecta a la actividad no es menor. No es poco que España haya prohibido que ingresen a ese país los cítricos argentinos, ni tampoco que esa medida se extienda a todos los países que conforman la Unión Europea (UE), como propuso el gobierno de José María Aznar.


Según pudieron comprobar técnicos del Senasa que viajaron a España, sobre un total de 86.726 toneladas de cítricos argentinos exportadas este año a España, se rechazaron 1.000 toneladas; de estas, un 15% (150 toneladas) corresponde a limones, mientras que el 85% restante fue de naranjas.


La citricultura tucumana teme que un incidente con uno de los principales productores de cítricos del mundo, además destacado miembro de la UE, frene el proceso expansivo que el sector venía experimentando en los últimos años. En 2003, desde Tucumán se exportaron 337.000 toneladas de limones, un 35% más que en la campaña anterior.


Las autoridades sanitarias nacionales, nucleadas en el Senasa, presentaron un descargo al planteo español de que nadie en la UE consuma cítricos argentinos. Se pide al Comité Fitosanitario del bloque que no se generalice la prohibición y se ofrece a cambio mejorar los sistemas de control de la fruta, desde los campos hasta el puerto, y los canales de comunicación entre ambos países. Para transparentar el proceso exportador, los técnicos argentinos proponen armar un registro de empresas exportadoras y no sólo de empacadoras, como existe ahora.


Mensaje contundente


Los negociadores argentinos creen que la crisis se resolverá porque observaron buena disposición por parte de las autoridades sanitarias de España. Pero no descartan que la UE se haga eco del planteo ibérico. La mancha negra es una enfermedad cuarentenaria, y desde la Comisión Europea se envió un claro y contundente mensaje: «las importaciones en la UE deben estar libres de cualquier síntoma de enfermedades de cuarentena. Cuando estas son detectadas, los Estados miembro tienen derecho a adoptar medidas cautelares unilaterales para impedir la introducción de estas enfermedades no autóctonas en la UE». La empresa de reposicionar al limón es ardua, pero no imposible. Este objetivo se logrará si todos los esfuerzos y las inteligencias, oficiales y privadas, actúan en conjunto.


En la búsqueda de revertir la crisis, este mes es clave. El 22 del corriente se reúne nuevamente el Comité Fitosanitario de la UE para decidir si hace lugar al planteo español o al descargo argentino. Diez días antes de este crucial encuentro, funcionarios del Senasa y de los Gobiernos de las provincias citrícolas del país (NOA y NEA) viajarán a Europa para tratar de ganar el voto de los países miembro. Mientras, desde el sector privado son conscientes de que comienza una etapa difícil, en la que la premisa básica será aplicar el mayor esfuerzo posible para mejorar la calidad del limón.